Administración de Parques Nacionales
República Argentina


"Parque Nacional Iguazú"



Ubicado en el Norte de la Provincia de Misiones, ocupa una superficie de 49.200 Ha destinadas a Parque Nacional, más 6.300 Ha que corresponden a la Reserva Nacional, totalizando unas 55.000 Ha. Iguazú es uno de los primeros Parques Nacionales creados en el país y cuyo objetivo es conservar las magníficas Cataratas del Río Iguazú y la exuberante selva subtropical que lo rodea


MODOS DE ACCESO

A pesar de ser una ciudad pequeña, Puerto Iguazú está conectada nacional e internacionalmente por numerosas vías de acceso. Además de los vuelos de cabotaje, hay vuelos desde San Pablo (Brasil), haciendo escala en Puerto Iguazú. A su vez, su cercanía con Foz do Iguaçú y Puerto Stroessner permite realizar similares conexiones aéreas con otras ciudades del mundo. Cabe destacar que el Aeropuerto Iguazú dista 7 km del Área Cataratas.

Por vía terrestre, puede acceder al Parque por la Ruta Nº 12 o tomar los servicios de ómnibus de varias empresas.

ASPECTOS GENERALES DE SU NATURALEZA

Originariamente, una prolongación de la Selva Brasileña Meridional cubría toda la provincia de Misiones. Sin embargo, el avance de la civilización ha hecho devastadoras deforestaciones, reduciéndola a un pequeño sector que actualmente es ocupado, en su mayor parte, por el Parque Nacional Iguazú, casi el último reducto de la Pluviselva Subtropical en nuestro país.

Este bioma constituye, sin lugar a dudas, uno de los ambientes naturales más ricos del mundo, considerando la diversidad de forma de vida que alberga.Más de 2.000 especies conocidas de plantas, más de 400 especies de aves -la tercera parte total de las argentinas- e innumerables insectos caracterizan la zona.

El clima, cálido en general, presenta una temperatura media de 15º C, para junio y julio, y de 25º C, para diciembre y enero.

Los vientos procedentes del Atlántico provocan lluvias de alrededor de 2.000 mm anuales y la humedad relativa oscila entre el 75 % y el 90 %.

La temperatura y humedad elevadas constantes asemejan la región a un inmenso invernadero. La intensidad de los principales factores esenciales para la vida, tales como luz, temperatura y agua, permiten que la Naturaleza se manifieste en sus formas más exuberantes.

La principal característica de una selva es la multiplicidad de estratos de vegetación, que ocupan prácticamente el espacio entre el suelo y la copa de los árboles mayores y que se confunden, unos con otros, por una maraña de lianas, enredaderas y epífitas.

Entre los árboles que desarrollan mayor porte y por ello integran los dos estratos superiores, encontramos el Guatambú Blanco (Balfourodendron riedelianum), el Laurel Negro (Nectandra saligna) y la Cancharana (Cabralea oblongifolia), cuyos troncos aparecen tapizados por cascadas de plantas epífitas y trepadoras. Otras especies de menor porte se confunden con las anteriores, entre las que se destaca una grácil palmera, el Pindó (Syagrus romanzoffianum), poseedora de un esbelto tronco que puede alcanzar unos 20 metros de alto y que está coronada por un penacho de largas hojas pinnadas (en forma de pluma). También son comunes el Aguay (Chrysophyllum gonocarpum), el Laurel Amarillo (Nectandra lanceolata) y, en menor grado, el codiciado Petiribí (Cordia trichotoma).

El dosel, formado por las copas de los árboles anteriormente nombrados, es interrumpido, de tanto en tanto, por árboles gigantes que pueden superar los 30 metros de altura y que integran el estrato de los emergentes. Entre ellos se destacan varios representantes de la familia de las leguminosas, casi todos con hojas caedizas y compuestas y con largos frutos en forma de chaucha, como el Incienso (Myrocarpus frondosus), el Ybirá Pitá (Peltophorum dubium) y el Rabo Molle (Lonchocarpus murhlbegianus). Uno de los más espectaculares es el Timbó o Pacará (Enterolobium contortisiliquum), también llamado Oreja de Negro por su fruto oscuro, que se asemaja al pabellón de una oreja. Su aspecto imponente radica en la altura y grosor de su tronco.
Muy peculiar es el caso del Guapoy, Ibapoí o Higuerón Bravo (Ficus monckii), cuyas semillas son depositadas en ángulos, cavidades o grietas de árboles, a través de aves o mamiferos que se alimentan de sus higos. En estas cavidades, las semillas aprovechan la humedad y materia orgánica de las cortezas en descomposición, germinan. Luego van emitiendo delgadas raíces en todas las direcciones, las que rodeando al tronco del árbol huésped, descienden hasta el suelo. Las raíces, a medida que se unen, apricionan la planta tutora y, una vez que se implantan en la tierra, cobran mayor fuerza convirtiéndose en un único tronco. El Guapoy extrangula así al árbol original, que muere por asfixia y cuyos restos quedan en el interior del ex-inquilino, reemplazándolo en el estrato arbóreo. Vive luego como árbol de gran porte, alcanzando hasta los 20 metros de altura y desarrollando una gran copa.

En el estrato intermedio, integrado por los renovales de los árboles precedentemente citados, llaman la atención los helechos arborescentes, típicos de regiones tropicales, y los arbolitos de frutas carnosas.

Por debajo, en un ambiente de penumbra, una multitud de helechos y arbustos integran el estrato arbustivo, donde difícilmente pase desapercibida la Ortiga Brava (Urera baccifera), con hojas de gran tamaño y cuyo contacto es sumamente urticante. Intrincados cañaverales se alzan por doquier, formando cortinas impenetrables de 20 a 30 metros de altura, de especies tales como el Tacuarembó (Chusquea ramosissima) y Tacuaruzú (Guadua angustifolia).

En cuanto a las plantas epífitas, se desarrollan en esta zona grupos muy variados. Muchas especies de Orquídeas, helechos y, fundamentalmente bromiliáceas, como los Claveles del Aire (Tillandsia meridionalis o Billbergia nutans) y el Caraguatá (Aechmea calyculata), se encuentran fijadas en las ramas altas de los árboles mayores, como sobre los troncos de arbustos y renovales, donde reina un ambiente húmedo y de escasa luz. Son igualmente abundantes los Güembés (Philodendron bipinnatifidium) y algunas Cactáceas, como el Rhipsalis (Rhipsalis aculeata y Rhipsalis lorentziana). Cabe destacar que las epífitas no son parásitas, ya que producen su propio alimento y sólo usan los troncos y ramas de los árboles como meros apoyos.

Como consecuencia de la flora extraordinariamente diversa, encontramos pocos individuos de cada especie, hecho que permite comprender la poca abundancia de flores en un momento determinado. No obstante la floración se extiende durante casi todo el año, lo que provoca que ciertas aves y mamíferos se alimenten de ellas.

Lo mismo ocurre con los frutos, que constituyen unos de los más relevantes recursos alimentarios y que, una vez acumulados al pie del árbol, son consumidos por muchos mamíferos terrestres: Tapir (Tapirus terrestris), Corzuela Roja (Mazana americana), Corzuela Parda (Mazana simplicicornis), Corzuela Enana o Mbororó (Mazana rufina), Paca (Cuniculis paca), Agutí (Dasyprocta azarae) y Carpincho (Hydrochaerus hydrochaeris).

Sin embargo, no sólo en el suelo se proveen de alimentos los animales, sino también de las copas de los árboles, donde frutos carnosos, flores, hojas tiernas y abundancia de insectos hicieron que ciertos mamíferos desarrollaran adaptaciones a una vida arborícola, adquiriendo una característica común, la "cola prensil". Tanto las poseen las distintas Comadrejas, como el Tamandúa u Oso Melero (Tamandua tetradactyla), el Coendú o Puercoespín Arborícola (Coendou spinosus), o los monos Caí (Cebus apella vallerosus).

Así como los los herbívoros se han adaptado a vivir desde la copa de los árboles hasta el suelo, los carnívoros, que de ellos se alimentan, han desarrollado similares atributos por tener que buscar a sus presas en todos los niveles de la selva. Este es el caso del Osito Lavador o Mayuato (Procyon cancriborus), del Coatí (Nasua nasua) y del Tayra o Hurón Mayor (Eira barbara).

Conviene señalar que es un error imaginar la selva repleta de estos animales. Debido a su particular comportamiento, su presencia sólo se adivina, se presiente, se deduce a partir de sus rastros.

Algo más perceptible resulta la avifauna, merced a sus trinos, movimientos y brillo de coloración. La gran variedad de aves y la continua variedad de alimentos hicieron que algunas hallan adoptado una dieta frugívora -tales como los Trogones o Surucuáes (Trogon surucura y Trogon rufus), los Tucanes (Ramphastos toco, R.discolorus, Pteroglossus castanotis, Baillonus bailloni y Selenidera maculirostris) y los Loros-, mientras que en un mundo de Picaflores vive del néctar de las flores y otros dependen casi totalmente de las legiones de insectos, siendo los más espectaculares el Picaflor de Corona Azul (Thalurania glaucopis) y el Picaflor de Garganta Blanca (Leucochloris albicollis).

No se puede concluir esta reseña de las características generales de la Naturaleza del Parque Nacional Iguazú sin mencionar la enorme variedad de mariposas. Por sus atractivos colores, tamaños y forma, constituyen unos delos aspectos que más llaman la atención. Las más espectaculares son las del género Morpho (Morpho achilles, Morphos anaxibia y Morphos aega), cuyo nombre significa "hermosa", presentando algunas de ellas, tonos azules metálicos muy resplandecientes y una evergadura de 15 centímetros. también son notorias, por sus complejos diseños donde se combinan varios colores. Las Colas de Golondrinas (Papilionidae thoas, Papilionidae anchisiades, Papilionidae Lycophron, Papilionidae hectorides y Eurytides stenodesmus), así llamadas por tener colas en sus alas posteriores. Dondequiera que se haya formado un charco, preferentemente si contiene elementos orgánicos, acuden grandes concentraciones de mariposas a absorber las sales disueltas.

Este conjunto de características estimulan a las mayoría delos turistas a querer atraparlas, por lo que les solicitamos colaborar con nosotros, evitando que tales actos se produzcan en su presencia.

LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ

Don Alvar Núnez Cabeza de Vaca, nombrado Segundo Adelantado del Río de la Plata, realizó, en 1541, una alucinante travesía, partiendo desde la costa atlántica del estado brasileño de Santa Catarina y llegando a Asunción del Paraguay. En el curso de este increíble viaje dió con las Cataratas del Iguazú, que veían por primera vez los ojos de un hombre blanco, bautizándolas con el nombre de "Saltos de Santa María". Con el tiempo, éste cayó en desuso, prevaleciendo su nombre indígena, Iguazú, que en Guaraní significa "Agua Grande".

Nacido en la Serra do Mar, a 1300 metros de altura y corta distancia de la costa atlántica, el Río Iguazú, fluye hacia el Oeste en un curso sinuoso de más de 500 kilómetros, desembocando en el Paraná a sólo 90 metros sobre el nivel del mar. A lo largo de su curso superior -antes de producir las cataratas- forma varios saltos y numerosas "correderas", que alternan con ámplios y profundos remansos, denominados "canchas", en los que la corriente, tan violenta anteriormente parece detenerse. Enmarcado por costa bajas, el Iguazú Superior tiene un ancho variable que va desde los 500 a los 1000 metros en su mayor parte. Ya en el sector del Parque, presenta varias islas pequeñas y una de más de un kilómetro de largo, la Isla de San Agustín. A partir de ésta última, el río se ensancha a unos 1500 metros y tuerce hacia el Sur, para luego retomar hacia el Norte, formando una "U", que contiene a la gran falla que da lugar a un abrupto desnivel en el terreno y, por ende, a las cataratas.

En su gran curva, una proliferación de escollos, islotes y alargadas islas fragmentan el río en numerosos brazos. Al llegar al barranco, cada uno de ellos da lugar a un salto, cuyo conjunto constituyen el gran abanico que son las Cataratas del Iguazú.

Senderos, escalinatas, puentes, pasarelas y balcones permiten recorrer a pie y con toda comodidad, la totalidad del desarrollo de las cataratas, acercándose a distintos saltos.



PARA UNA BUENA VISITA

Durante el recorrido del Parque, Ud. encontrará diversos carteles informativos que le indicarán los distintos tipos de paseos, servicios que se encuentran a su disposición y las normas de conductas que solicitamos seguir para ayudar a reducir el efecto que causa el hombre sobre el ambiente natural.

No vacile en acercarse al Guardaparque, quien lo ayudará a interpretar y comprender a la Naturaleza, explicándole las pautas de conservación del Parque. Concurra también al Centro de Visitantes, donde encontrará una Oficina de Informes, Sala de Audiovisuales y un Museo.

Actualmente, se está construyendo una pequeña línea ferroviaria que lo llevará a recorrer casi todo el Parque con guias especializados, y podrá disfrutar e interpretar mejor esas bellezas naturales.



IMPORTANTE

Por ningún motivo le recomendamos utilizar los servicios de sobrevuelos en helicópteros que realizan sobre el Parque, porque éstos, causan un tremendo impacto sobre el ambiente, contaminándolo en forma sonora, visual y con la pérdida de combustible y lubricantes, deteriorando a la flora y la fauna del lugar.

Sobre este último punto, los ambientalistas de la zona y con la adhesión de millones, de los lugares más recónditos de la Tierra, estamos ejerciendo una enorme presión, para que las autoridades del Gobierno brasileño, (salen del lado del Brasil) prohíban esas incursiones por ser tan nefastas para los habitantes del Parque y de los visitantes. Otro tanto, aunque en menor cantidad, se ve contaminado por el sobrevuelo de las avionetas y de los globos aerostáticos.








Si tiene alguna duda o sugerencia, comuníquese con nosotros !