CONTAMINANTES: Los más ricos y famosos
Los automóviles,
los contaminantes y sus efectos en la salud


Existen varias fuentes contaminantes en una ciudad. Los automotores, y muy en especial los que utilizan como combustible nafta, gasolina, bencina o como quieran llamarla, tienen el privilegio de ser los malos de la película. Pero, en esta película, también trabajan como extras los que son movidos a base de alcohol (alconafta), GNC (Gas Natural Comprimido -propanobutano-), kerosene y, por supuesto, el gas-oil.


Monóxido de carbono:
Obstaculiza la capacidad de la sangre para absorber el oxígeno, lo cual afecta la facultad de ver, percibir y pensar, los reflejos se tornan más lentos, causa somnolencia e incluso inconsciencia y a veces puede causar la muerte. En las embarazadas, pone en peligro el crecimiento y desarrollo mental del feto.

Plomo:
Este elemento afecta los sistemas circulatorio, reproductivo, urinario y nervioso. Se estima que el causante de la hiperactividad y reducción de la capacidad del aprendizaje de los niños. Se acumula en los huesos y otros tejidos, teniendo efectos duraderos.

Dióxido de nitrógeno (N02):
Puede incrementar la susceptibilidad a las infecciones virulentas como la gripe o influenza, irrita los pulmones y causa bronquitis y neumonía.

Ozono (O3):
Irrita las membranas mucosas del sistema respiratorio. Produce además de tos, asfixia, malfun-cionamiento de los pulmones. Reduce la resistencia contra resfriados y neumonía. Puede agravar las enfermedades crónicas del corazón, asma, bronquitis y enfisema.

Emisiones tóxicas:
Es una amplia categoría que se incluye a diferentes compuestos que se cree, considera, o se da por sentado, sean los causantes de cáncer, problemas en la reproducción y defectos en los recién nacidos.

Modo de reducirlos:
Limitar el uso de los vehículos automotores solamente a lo indispensable. Evitar circular con una sola persona o utilizarlos para distancias o recorridos que puedan ser suplidos por el transporte de pasajeros, tanto automotor como ferroviario. Mantener la fuente motriz en perfecto estado y puesta a punto. Controlar el estado y presión de las cubiertas y rotarlas de acuerdo a las sugerencias del fabricante. Controlar el sistema de escape de los gases, principalmente el silenciador, catalizador (si lo tuviera), y el largo y diámetro original o el sugerido por el fabricante. No realizar aceleradas o frenadas bruscas. Evitar los embotellamientos de tránsito o marchas en las revoluciones no correctas. Usar combustible de calidad asegurada y con el octanaje que aconseja el fabricante.

Estas, son sólo algunas sugerencias para que entre todos podamos vencer el flagelo de la contaminación, sin olvidarse que, la comodidad de unos, es la falta de salud y la incomodidad de muchos.







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